122 – Planta de fertilizantes en Plaza Huincul

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Planta de fertilizantes en Plaza Huincul

 Reunión de gabinete de enero de 1987

 

Informe del Gobernador:

 La historia de la industrialización del gas para instalar en Plaza Huincul una planta de fertilizantes comenzó en el año 1966 cuando, por gestión del director de YPF doctor Oscar Albrieu, representante por Neuquén, se firmó un convenio con el doctor Facundo Suárez, Presidente del directorio de YPF para realizar un estudio de factibilidad acerca del aprovechamiento del gas venteado, en origen. De ese estudio -realizado por técnicos de YPF y del COPADE- se estableció que, dado que en distintos pozos del yacimiento Plaza Huincul quemaban o venteaban tres millones de metros cúbicos de gas por día, el proyecto no sólo era factible, sino urgentemente necesario para aprovechar esa riqueza que se estaba perdiendo. Emanaba, además, del informe, la conveniencia de construir una sociedad entre YPF y la provincia, para industrializar ese inmenso volumen de materia prima, aprovechable en la industria petroquímica.

 El golpe de estado que derrocó al Presidente Illia frustró el proyecto de una fábrica de fertilizantes nitrogenados en Plaza Huincul.

 En el año 1974, por iniciativa del senador nacional, doctor Jorge Posse, se interesó a la empresa Bridas-Cactus, la cual propuso una inversión totalmente privada, con un excelente proyecto para producir 100.000 toneladas de urea. Este ofrecimiento no fue aceptado, porque el gobierno nacional exigió que los aprovechamientos petroquímicos fueran operados por sociedades con participación mayoritaria de YPF. No hacían ni dejaban hacer y, mientras tanto, el gas continuaba venteándose.

 En 1977, durante el gobierno de facto, N-Reen Internacional presentó una propuesta que no se pudo concretar por el excesivo precio que YPF le fijaba por el gas. Y el gas se seguía venteando.

 En el año 1983 -gobierno del general Trimarco-, se constituyó nuevamente una sociedad entre YPF y la provincia, para establecer una fábrica de fertilizantes nitrogenados que se denominó FERTINEU (fertilizantes Neuquén) y fue designado presidente de la empresa el licenciado Alberto Fernández. En 1984, el gobierno constitucional designó presidente de FERTINEU al doctor Rodolfo Quesada.

 El gobierno nacional, que inicialmente auspició la iniciativa, constituyó una comisión (COPROFER) para evaluar ofertas y llamar a una compulsa pública de la futura planta de fertilizantes. Estaba integrada por los subsecretarios de Agricultura, Lucio Reca; de Industria -Lacerca primero, luego Roberto Lavagna-; de Energía, Jorge Lapeña; de Minería, Luis García; y representantes de Comercio Exterior y de Defensa. No hubo en esa comisión representantes de Fertineu ni de YPF. Esto recuerda un dicho de Perón: Cuando se quiere hacer fracasar un proyecto, se forma una comisión numerosa para que lo estudie.

En medio de reuniones, estudios, más estudios y nuevas y tediosas gestiones, ocurrió un hecho trascendente que creó nuevas y esperanzadas expectativas. Fue la visita del Presidente de la nación, doctor Raúl Alfonsín, a Neuquén capital para celebrar el 80° aniversario de la ciudad. En el acto central, bajo la lluvia, se reunieron más de 5.000 personas. Y frente al presidente, un nutrido contingente de Plaza Huincul y Cutral-Có portaba un inmenso cartel que decía “Ahora, FERTINEU”. Luego de una serie de discursos celebratorios, habló el doctor Alfonsín quien, finalmente, rubricó sus palabras diciéndole al gentío tan sólo: “Ahora, FERTINEU”. La multitud estalló en un grito de alegría y lo vivó durante más de un minuto. Ese era el signo de la decisión del Poder Ejecutivo nacional de dar luz verde a la realización de la planta de fertilizantes para el aprovechamiento del gas venteado, que aseguraba el futuro de una población petrolera de 50.000 habitantes.

 Pero esas palabras del Presidente no aceitaron, en cambio, la concreción de la fábrica de fertilizantes. Hubo nuevas demoras y atrasos hasta que, en mayo de 1985, la “activa y pujante” comisión COPROFER -integrada por altos funcionarios del gobierno nacional- realizó una compulsa de empresas inversoras interesadas en el proyecto de la planta. De las propuestas presentadas, seleccionaron a tres empresas: Taiwán Fertilizer Co., N-Reen Internacional y Ferniba. La primera ofrecía la instalación de una planta de 300.000 toneladas de las cuales, 200.000 toneladas se exportarían y las 100.000 restantes serían para el consumo interno. Las otras dos empresas ofrecieron plantas de 100.000 toneladas. El cálculo del precio en dólares de la tonelada puesta en fábrica consignaba los siguientes valores: Taiwán Fertilizer Co., 104 dólares; N-Reen Internacional, 150 dólares y Ferniba, 175 dólares.

 En 1986, el COPROFER anunció el retiro de la oferta de Taiwán Fertilizer Co.. Se desalentó a la empresa ganadora no sólo con la demora de un año para tomar una decisión, sino también con la negativa de audiencias o de llamados telefónicos a los representantes de la empresa por parte de los integrantes del COPROFER. Hubo, además, amenazas de confiscación de las inversiones por no tener Argentina relaciones diplomáticas con Taiwán. Fueron los representantes taiwaneses quienes informaron al gobierno de la provincia acerca del maltrato del que habían sido objeto y del desaliento que los había invadido ante la humillante discriminación que sufrieron durante varios meses. Fue muy penoso reconocer que, mientras en Neuquén se ventean y se queman por mes 90.000.000 m3 de gas, esclarecidos burócratas en sus confortables escritorios pontifican y deciden el réquiem de todo un pueblo asentado en el desierto. Fue un día triste para Neuquén y, especialmente, para los sufridos trabajadores de Plaza Huincul y Cutral Có que desde hace años vienen sintiendo el temor de una muerte lenta.

 COPROFER luego de este desatino, adjudicó la compulsa a N-Reen internacional, con sede en Ohio (Estados Unidos), a sabiendas de que esta empresa estaba inhibida por haberse presentado a concurso de acreedores y que no podría cumplir con su oferta. Finalmente, en 1986 quedó clara la evidencia de que no existía voluntad para instalar una planta de fertilizantes en Plaza Huincul cuando, como un golpe mortal para las aspiraciones de FERTINEU, llegó el anuncio de un llamado a concurso internacional, para la instalación de una nueva planta de fertilizantes de 500.000 toneladas, a localizarse en cualquier lugar del país, según la elección de los oferentes. Esta decisión invalidó  FERTINEU y contradijo el compromiso y la palabra empeñada por el Presidente de la nación.

 COPROFER intentó atenuar el impacto anunciando que FERTINEU continuaba en carrera junto con FERTINOA en Salta con 100.000 toneladas cada una. Pero decidió además, la localización de la planta grande en Bahía Blanca, donde no existen yacimientos de gas, pero tiene el privilegio de pertenecer a la Pampa Húmeda. Conmocionada, la provincia del Neuquén, se opuso a estas decisiones. Hubo infinidad de protestas y de reclamos al Presidente de la nación y un paro total de actividades. En Cutral Có, en una gran asamblea con 2.000 asistentes, se analizó la situación con los representantes del gobierno nacional: el doctor Rodolfo Quesada y el contador Carlos Vidal -candidato a gobernador y presidente de FERTINEU, el primero; y diputado nacional, el segundo-. Surgió después, como solución y a través de Quesada y Vidal, la promesa de un aporte de la nación de 35.000.000 de australes, como redescuento del Banco Central extendido al Banco de la Provincia del Neuquén. Esto fue rápidamente desmentido por las autoridades del Banco Central.

 Y aún faltaba lo peor. Fue en el año 1986, cuando el gobierno nacional publicitó el plan energético nacional para el período 1.986/2.000 en el cual, entre otras realizaciones, se estableció la construcción de un nuevo gasoducto desde Neuquén a Buenos Aires con capacidad para conducir 16.500 millones de metros cúbicos de gas por día. Este gasoducto, además, debe pasar por Bahía Blanca, donde se prevé la separación del gas, de sus componentes etano, butano y propano, básicos de la industria petroquímica. Si se concreta este plan, Neuquén pierde definitivamente la aspiración de separar en origen el gas rico para industrializarlo en Plaza Huincul.

 Fin del informe.

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