De fábulas y realidades


Publicada el 12 de julio de 2009

Diario Río Negro

La hormiga y la cigarra

Versión clásica:

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra, tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.

Versión neuquina:

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra, tiritando, organiza una quema de cubiertas con corte de rutas y calles, llama a la prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre. La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades, y a la vez muestran extractos del video de la hormiga bien calentita en su casa y con la mesa llena de comida.

Todo el mundo se sorprende de que en una provincia próspera como la suya la dejen sufrir a la pobre cigarra mientras hay otros que viven en la abundancia. Las asociaciones contra la pobreza, la sociedad civil, el bloque de Uniones Neuquinas y la Comisión de Derechos Humanos se manifiestan delante de la casa de la hormiga y la pintarrajean.

Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra… e instan al público a opinar, en sus encuestas telefónicas y on line, a través de una mañosa pregunta dónde tienen que escoger si son partidarios de la igualdad o de la discriminación. (Como la “egoísta e insensible hormiga”).

Respondiendo a las encuestas de opinión, la Legislatura se pronuncia por una ley sobre la igualdad económica y una antidiscriminación y se aprueban más fondos a la “Asociación de Protección a la Cigarra”. Los impuestos a la hormiga son elevados notoriamente y, por si fuera poco, se le asigna una altísima multa porque no se hizo cargo de la cigarra en el invierno.

La hormiga, decepcionada, empaca y termina por irse a otro vecino, donde su esfuerzo sea reconocido y pueda disfrutar libremente de los frutos de su trabajo… donde no se la juzgue ni se la castigue cuando tenga éxito. Su antigua casa se convierte en albergue social para cigarras que esperan que les donen alimentos y recursos para sobrevivir dignamente. Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. Los partidos proponen una comisión de investigación pluripartidista, que costará cien mil pesos en viáticos y dietas de las reuniones de investigación. Entretanto, la cigarra muere de una sobredosis de holganza, comida y cerveza. Los medios de comunicación comentan el fracaso del gobierno para corregir las desigualdades sociales y la injusticia económica. La casa termina siendo ocupada por una mara de arañas.

Cualquier semejanza con alguna realidad en nuestra provincia, desde luego, es ¡la pura y real verdad!