81 – Multipartidaria del Neuquén

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TERCERA PARTE

DÉCADA DE LOS AÑOS OCHENTA

Multipartidaria del Neuquén

 Octubre de 1981

 Felipe Sapag, en representación del MPN, firmó conjuntamente con dirigentes de otros partidos una declaración que luego fue base para la creación de la Multipartidaria del Neuquén, la cual trabajó intensamente por la restitución de la democracia, con reuniones y actos públicos. El texto de esa declaración expresaba lo siguiente:

Los partidos políticos del Neuquén a su comunidad

 La crisis nacional

 En las últimas décadas de historia del país, el desencuentro de los argentinos, divididos por rencillas internas, nos impidió resolver los problemas nacionales y detener a los grupos minoritarios antinacionales que tratan de volver a la Argentina colonial, imponiendo un modelo basado en la antigua división internacional del trabajo, en la cual somos un proveedor de materia prima al mundo desarrollado y un receptor de sus manufacturas.

 La crisis se agravó hasta límites intolerables en los últimos cinco años, con la aplicación de una política económica antinacional -manejada por un grupo minoritario irrepresentativo y sostenida, a pesar de las protestas generalizadas, por la actual conducción de las fuerzas armadas- que ha agredido a todos los sectores de la vida nacional: a los trabajadores, con un deterioro del salario real y una creciente desocupación; a los empresarios, con la reducción del mercado interno por el menor poder de compra de la población y el desmantelamiento de la industria nacional, debido a la reducción arancelaria y a la sobreevaluación del peso que la dejaron inerme ante la importación; a los productores agropecuarios que se descapitalizan día a día con precios no compensatorios; a los profesionales que ven reducido su campo de acción y emigran a otros países en cantidades alarmantes; y a todos los argentinos que nos encontramos con una cuantiosa deuda que supera nuestra capacidad de asombro, un producto bruto inferior al de seis años atrás, un déficit del sector público que ha crecido de modo sin precedentes, una especulación financiera garantizada por el Estado y que no permite las inversiones reproductivas, una inflación que es la más alta del mundo, una política de exacción fiscal que corroe los presupuestos familiares e impide la reinversión empresaria al quitarle rentabilidad para alimentar un aparato estatal improductivo cada vez más agigantado, una crisis educativa que aumentó la deserción escolar con el consecuente analfabetismo, un abandono de la salud que hace proliferar las enfermedades sociales.

 Durante estos últimos años hemos padecido la impotencia frente al descalabro nacional, la pérdida del derecho de defensa, la falta de explicaciones concretas sobre muertos, presos y desaparecidos, con la conculcación de los derechos más elementales, la censura, la inseguridad, el miedo a plantear los problemas, los ataques a la libertad de prensa, el manipuleo de los medios masivos de comunicación que esconden la realidad adormeciendo la mente de nuestro pueblo con la consiguiente no participación del mismo en los grandes temas nacionales, los intentos de dividir al movimiento obrero y desacreditar a los partidos políticos.

La crisis provincial

 La provincia del Neuquén no ha escapado a este cuadro que caracteriza al país. Podemos ver hoy el empobrecimiento de los productos frutícolas, la capacidad ociosa que tienen sus escasas industrias, el cierre de numerosos comercios, la detención del ritmo de la construcción y un cada vez más amplio grupo de desocupados cuyo destino parece ser la pauperización absoluta.

La convocatoria

 En este marco de aguda crisis, la iglesia católica propone una reconciliación de todos los sectores de la vida nacional que es tomada como base por los partidos políticos del país, los cuales en ejercicio de su responsabilidad histórica y de su función como órganos de representación de la voluntad popular, consideran que todos los argentinos deben estar dispuestos a asumir sus aciertos o errores y buscar las coincidencias fundamentales.

 Los partidos políticos de la provincia del Neuquén, constituidos en multipartidaria, reafirmamos los objetivos de la convocatoria lanzada por los partidos políticos nacionales y hacemos un llamamiento a todos los sectores de la vida provincial, sin exclusiones ni autoexclusiones para discutir sobre la base de la verdad, sin soslayar las cuestiones acuciantes y elaborar en conjunto las soluciones a los graves problemas que nos afectan a todos por igual.

Los objetivos básicos

 En ese entendimiento, los objetivos básicos -cuya urgente implementación es imposible concretar- son los siguientes:

 1° Retomo al estado de derecho mediante la plena vigencia de la Constitución nacional. Remoción de todas las restricciones que afectan los derechos humanos y el libre ejercicio de las garantías constitucionales.

 2° Dar una respuesta, bajo el principio de la verdad, a la situación de las personas desaparecidas, como un deber ético inexcusable del Estado.

 3° Normalización inmediata de la actividad política, con la aplicación del estatuto vigente de los partidos políticos.

 4° Normalización urgente y efectiva de la actividad gremial, empresaria, estudiantil y cultural.

5° Formulación de un plan político con elecciones inmediatas para la definitiva institucionalización del país, pues el sufragio es elemento insustituible de la democracia que sólo se perfecciona a través de su ejercicio y no requiere estados preparatorios.

 6° Elaboración de un programa para la emergencia que permita superar la crisis e iniciar la reconstrucción de la economía nacional. A tales efectos, deberán modificarse los criterios en virtud de los cuales se privilegia la especulación y la usura por sobre la producción nacional, y generar un sinceramiento de la paridad cambiaria.

 7° Recuperación del salario real mediante el libre funcionamiento de las convenciones colectivas de trabajo, que restituya la seguridad y el resguardo de la familia trabajadora y preserve los derechos del sector pasivo. Asegurar el acceso a la vivienda y la atención de la salud a los sectores de menores ingresos.

 8° Mejoramiento de la educación en sus distintos niveles, mediante un régimen creativo con sustento presupuestario que asegure posibilidades igualitarias.

 9° Posibilitar el libre acceso a los medios de comunicación en poder del Estado a todos los sectores representativos y corrientes de opinión. Supresión de toda forma de censura.

 10° Dar vigencia real a los principios del federalismo de la Constitución nacional mediante la integración de todas las regiones del país.

 Formulamos este llamamiento a nuestros comprovincianos y al país todo, convencidos de que estos objetivos lograrán la unidad nacional para superar entre todos la crisis que nos aqueja y para brindar un porvenir de esperanza a las generaciones futuras.

 Neuquén, octubre de 1981.

Unión Cívica Radical                          Movimiento    Línea Popular

Movimiento Popular Neuquino         Movimiento    de Integración y Desarrollo

Felipe Sapag: un año, dos opciones

 Para ser muy sintético, 1981 marca una época de transición profunda, tanto en la marcha del proceso dominante en la actualidad, como el del polo civil y nacional que se le opone.

 La alianza entre la cúpula de las fuerzas armadas, los grupos financieros y monopólicos internacionales y lo que antes era “la oligarquía terrateniente” y hoy es una oligarquía intermediaria entre ambos sectores, se ha manifestado ahora con absoluta claridad. Con Videla y Martínez de Hoz, la entrega del país a esos intereses apareció algo escondida, detrás de teorías muy elaboradas, y con una masiva propaganda en contra de la democracia y sus representantes.

 La impunidad con que actuaron les permitió reducir enormemente los salarios de los trabajadores; debilitar a la clase media; endeudar, mediante la usura y especulación ofi­cializada hasta límites de quiebra, al productor y al pequeño o mediano empresario; comprometer a la Nación con la banca internacional contrayendo una tremenda deuda externa y subsidiando un “dólar regalado” como método adecuado para “poner la soga en el cuello” de la Argentina.

 La etapa que se inicia ahora es la de apretar esa soga para que el país empiece a entregar barato lo mucho que tiene. A través de su actual gabinete con Alemann como Ministro de Economía y representante de la banca suiza, los actuales gobernantes han dicho que el futuro de la Argentina está en la exportación de agroindustrias e hidrocarburos, casi sin elaborar. De esta manera, pagaremos esa increíble deuda externa que contrajo este proceso de reorganización entregando a las multinacionales los insumos críticos y nuestras más preciadas riquezas de la hidroelectricidad, del gas, petróleo y minería. Se debilitarán los sectores productivos y unos pocos harán muy pero muy buenos negocios. Un claro ejemplo es el propósito de reforma de la ley de minería, que pondrá el subsuelo a disposición de las empresas multinacionales, con recursos técnicos y financieros imposibles de obtener para empresas nacionales. A nivel regional el proyecto del gasoducto Loma La Lata-Puerto Madryn, preparado con sospechosa reserva y premeditado apuro, llevará nuestro gas a los EE.UU., obviamente a un precio vil y sin industrializar en el lugar de origen. Si este plan se cumple, pronto estaremos peor que Irán o Libia hace treinta años.

 Pero también pasaron cosas dentro de las fuerzas auténticamente nacionales. El año 1981 vio nacer a la Multipartidaria -que representa a la mayoría del pueblo argentino- y escuchó de ella una sensata y sabia propuesta. Todos debemos aportar nuestra activa participación para que esta acción se acreciente y ponga límite y fin a esta política de entrega. Todos debemos dejar de tener miedo e indolencia, predicando y accionando en el lugar de trabajo, en el gremio, la universidad, las asociaciones intermedias, los partidos políticos, por el respeto y la dignidad del hombre y la restauración de la paz y la justicia. Hoy, el que no participa y actúa es cómplice y culpable de esa situación.

 El año 1982 será el escenario temporal del enfrentamiento entre estas dos opciones, en el que, a no dudar, el pueblo argentino resultará triunfante, consolidado en un gran movimiento nacional que restaure el estado de derecho, la normalización institucional y la vigencia irrestricta de la Constitución nacional.

 Diario Río Negro, 31 de diciembre de 1981.

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